El día comenzó con el día anterior.
Me quedé viendo Spartacus hasta las 4 de la mañana, también estudiando fisiología, pero es más importante Spartacus.
Me levanté a las siete con treinta, con sueño, hambre y una desesperación enorme por quedarme bajo las sábanas. Los ruegos a los dioses fueron inútiles y tuve que bañarme para llegar al hospital.
Al llegar, presenté la cita que había reservado y tuve que esperar una eternidad de más o menos una hora.
El reloj marcaba las 9 y me atendieron bastante bien. Revisaron mi herida, y pude ver en los ojos del médico el pronóstico: fístula que llega hasta el coxis.
Don doctor fue breve, me explícó que debía hacerme cirugía, ir a la asistente social para planear el pago y seguir con los malditos antibióticos.
Yo fui breve, obedecí y me molesté. Nunca imaginé que todo lo que me había pasado hasta el momento era lo mínimo.
Llegué a clases, dispuesto a tener matemáticas con mi profesora favorita, y por supuesto, la señora no puedo haber logrado una clase más aburrida. Redundancia, números que entendía, vectores que no. Un sin fin de reglas que no me interesan, pero que aprenderé.
Resultado: Me quedé dormido y desperté al final de la clase, con una hoja en mi mesa que titulaba "control"
Resultado del control: No respondí nada. Fracaso bíblico, universo meando sobre mi cabeza, sin piedad.
Comienza la tarde, comienzan las juntas, comienzan los amigos, llega la negada tentación de beber cerveza, llegan más amigos, llega la dicotomía, llega el problema, llegan las frases, las comas, los dolores, los sueños, la confusión, llega todo muy ruidoso, muy brillante a don cerebro. Cerebro duerme, cerebro no quiere seguir, pero cuerpo es masoquista, a cuerpo le gusta el látigo de la indiferencia, cuerpo es tonto.
-tontotontopene-
Se come pizza, se discuten locuras, se discute todo, y luego, me voy a casita.
Abro la puerta, todo está oscuro, tengo miedo -bocadelobo- y llego al pasillo, prendo la luz y camino hacia el espejo. Un estruendo llega a mis oídos, un estruendo suave, familiar, no quiero escucharlo. Es agua en el piso.
Vi el suelo, el agua estaba quieta -nicoinundóelbaño- pensé. Llamé a mi roomie, llamé al otro roomie, y nada, ellos no sabían que pasaba. Así que me dediqué a limpiar, tomé un trapero, tomé la escoba, tomé una fuente y comencé, sólo para llegar a escuchar algo aun más terrorífico .. el agua seguía corriendo y no podía pararlo. El agua salía de las cañerías... con mierda incluida.
Todo se desvaneció, llegó el par de roomies, me ayudaron, el agua no tenía piedad, los dioses tampoco, mierda mierda en todos lados, horror en las piezas, casa mojada, piezas mojadas, ropa mojada, vida mojada. -Nomásnomásporfavor- y llegó el hombre de conserjería. Trajo a R2D2 -elarturito- una aspiradora gigante. Limpió, paró, se fue a llamar al fontanero, nos enseñó a limpiar nosotros, nos dejó para seguir llamando y vuelve... con, no tan agradables, noticias.
El fontanero no responde... tienen que quedarse hasta la mañana y ahí lo llamamos de nuevo. sorry...
Maldije los cielos, grité a los cuatro vientos la injusticia que esto significaba. Temí perder mi casa, temí perder todo por lo que luché un año.
Limpiamos hasta que fue más noche, el sueño marcaba presencia. Sólo quería llegar a quejarme por internet, sólo quería llegar a dormir y pensar en él. Pero las tuberías querían otra cosa.
Llamamos a los papis y no supimos qué hacer. Roomie 1 se fue conmigo a casa del zorro amigo, mientras, Roomie 2 se quedó en casa con un amigo de antaño.
Noche salvada, pensamos, damnificados, pero ganamos. Partimos a la casa de zorro amigo y lo primero que pregunté antes de salir fue "te sabes la dirección?" "sí" respondió Roomie.
Era tarde, el transporte público no estaba para nosotros, caminamos y nos encontramos la siguiente aventura, la siguiente etapa del día: El abandonado.
Salió con amigos que nunca tuvo, estaba drogado y ebrio, puños sangrando, sentado en un monolito. -chuchaestenosasalta- pensé, pero el abandonado nos ofreció amistad y marihuana. Aceptamos gustosos lo primero.
Sus amigos lo abandonaron en Perú primero, luego aquí y no sabía dónde estaba, necesitaba nuestra ayuda para volver a casa, nos mostró sus heridas y explicó el origen: Pelié con un weón que me trató mal.
Luego sacó un minilibro de consejos (no sé por qué venden esas cosas) y enunció lo primero que encontró: Cuide sus amistades, porque pueden apuñalarlo por la espalda.... PUTA LA WEÁ MIERDA!
Reímos, caminamos, encontramos un punto de referencia y dimos las instrucciones. Nos fuimos para darnos cuenta de la tragedia del día, tragedia nacional, tragedia de vida: No habían cigarros.
Pasamos a una bencinera, habían hombres cuarentones viendo el espectáculo. Me puse nervioso y choque con una letrero metálico viejo que estaba doblado. Segunda tragedia nacional.
No encontrábamos la calle, no había internet, ni internet móvil, ni dinero en el celular, ni smartphones, ni gps, sólo la memoria de mi Roomate (que estuvo sólo una vez en casa de zorro amigo, ebrio).
Perdemos esperanza, nos sentamos, consideramos dormir en la calle, arriesgar hipotermia y robo. Pasan dos hombres frente a nosotros.
- Disculpe... disculpe... disculpe... EXCUSE ME?
- Sí?
- Habla español?
- Sí
- Me presta su celular, tenemos que llamar a un amigo, no tenemos dinero ni donde dormir.
- No tengo celular
-mentirosoculiao- pero bueno, esperamos un rato más y llegó nuestra esperanza: jóvenes cuicos.
Mismo diálogo, misma respuesta, pero seguimos insistiendo. No paro de insistir, necesito dormir, necesito tener mi duelo, logro que diga "Mira, te paso mi celular, pero si me lo intentas robar, te saco la chucha"
"TE PARECE QUE TE PUEDO ROBAR?" grité, mostrando mi sobrepeso.
Celular ganado, llamada lograda, dirección obtenida.
Llegamos a salvo.
Amigo zorro pasó al baño antes de que me quedara dormido. Sentí miedo y desconsuelo.