domingo, 24 de febrero de 2013

Adiós siesta

Supongo que durante estos días no puedo ser comparado a lo que fui meses atrás.
Supongo que nunca más podré ser comparado con Altoparlante 2012. El universo me sometió a cambios que quizás no quería, otros que quise y otros que no podía decidir si querer o no.

Lo que sé de seguro es que debo reactivarme, volver a pensar, a latir, a tener mis propias ideas, a tener pasiones que -espero- no me enganchen. Volver a ser el snob de mierda que por lo menos tenía la decencia de escribir lo que pensaba.
La hibernación fue un exceso que hasta cierto punto, merecía, pero definitivamente el tiempo para dormir sobre laureles se acabó.
Vivan las energéticas, viva el café, vivan los cigarros, viva la Pecsi. Porque no las volveré a tocar por un tiempo. 
Bueno, quizás sólo quiero dejar el cigarro, pero las demás cosas también deben ser abandonadas en un futuro próximo/lejano.


Primer día sin cigarro e intentando seguir una rutina de ejercicio: A+

miércoles, 6 de febrero de 2013

Adiós a los títulos

No sé qué más hacer frente a la no-necesidad.
La monotonía no juega en contra, tampoco a favor, sólo está, sólo deja su marca de angustia y desdén. Sólo deja ese aroma a desgano y ningún placer.


A veces sólo quiero romper los límites de la indecencia, trizar las barreras morales que me contienen, sólo ser, sólo disfrutar, entregarme al silencio de lo incorrecto.
Otras, sólo quiero el sueño americano/chileno/fachoculiaísta: paz, patriarcado, convencionalismo, romanticismo, orden.

Pero cada día la máquina me convence más de que el caos merece más valor, más atención, merece ser considerado, que lo inviten a un carrete, que le den comida, que comprendan lo que promete.

Quién es Altoparlante para decidir su propia vida