No sé qué más hacer frente a la no-necesidad.
La monotonía no juega en contra, tampoco a favor, sólo está, sólo deja su marca de angustia y desdén. Sólo deja ese aroma a desgano y ningún placer.
A veces sólo quiero romper los límites de la indecencia, trizar las barreras morales que me contienen, sólo ser, sólo disfrutar, entregarme al silencio de lo incorrecto.
Otras, sólo quiero el sueño americano/chileno/fachoculiaísta: paz, patriarcado, convencionalismo, romanticismo, orden.
Pero cada día la máquina me convence más de que el caos merece más valor, más atención, merece ser considerado, que lo inviten a un carrete, que le den comida, que comprendan lo que promete.
Quién es Altoparlante para decidir su propia vida
No hay comentarios:
Publicar un comentario