Bueno, llegó la hora de dar la cuenta pública de lo que significó mi periodo de no más siesta.
Concluyo que, por falta de un objetivo claro, una inspiración que me guíe y un sendero marcado, los resultados de mi periodo post-catártico fueron absolutamente infructíferos.
Un par de buenas intenciones y una entrada de blog claramente no sirvió para motivarme con estudios, con la vida, con X disciplina, con nada.
Ahora me encuentro en mi habitación, con sueño, acidez, melancolía y escuchando una canción que me da pena/felicidá (suenan ruidos del pasado y silencios que nunca se olvidan). Estoy mal.
La universidad me derrotó en la primera (y casi en la segunda) ronda, tengo que ocupar lo que resta de mi energía en sacarme notas grotescamente altas para irme tranquilo a examen. Mi arrepentimiento es (y como nunca antes), máximo.
Sólo me queda algo por decir: Creo que quiero ser un detective luego de un par de años de investigación.
Buenas noches.
PD: Debo muchas entradas, pero serán prontamente publicadas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario