Últimamente he estado de un humor con el que podría abrasar a barney.
Son unas ganas tremendas de no sé, expresar que estoy feliz, aunque quizás sólo esté idealizando, pero de todas maneras voy a disfrutar el momento, y aprovecharé de tener una inspiración para escribir mierda.
Igual shúper bien sentirse así, el mundo se vuelve pequeño, y todos sus problemas, también se vuelven, más que tolerables, imperceptibles.
Pero ¿Es realmente válido el precio que se puede pagar por esto? No lo sé. Porque por muy espectacular que se sienta todo, siempre está la posibilidad del fracaso, y una caída se siente más dolorosa de lo que debería. Una decepción es más que volver a como estabas antes, es bajar de nivel. Es llegar a una circunstancia donde todo es una pregunta, nada es claro, y toda tu resilencia, se desvanece.
Aún así, no me importa la probabilidad de tocar fondo, no me asusta (grave error quizá).
Poéticamente hablando, siempre vale la pena arriesgarse, aunque se pueda perder todo, tu gente, tus cosas, tu vida.
En volá, me gusta alguien y me cuesta admitirlo.
----------------------------------------------------------------------------------------
Y dejando el lado sentimental aparte (diría que incluso me asqueé a mí mismo), me tomaré el tiempo de analizar lo que se viene en las vacaciones de invierno y luego de éstas.
De partida, se vienen dos semanas, que probablemente, serán las más descontroladas de toda mi vida escolar. Por alguna razón, está esa necesidad latente de quedar en un coma etílico, esa necesidad de autodestruirse y quedar borrado. Asumo que todos han tenido o tendrán esa urgencia, siempre están las típicas frases (ya, hoy me curo raja!), porque al menos entre la gente que conozco o que he visto, es tan común que raya el cliché.
Pero ¿Por qué será?
Es una necesidad de escapar de nuestros fantasmas? Es presión social? (que por lo demás, también sería una necesidad de escapar de problemas, pero también incitando a otros a que escapen de los suyos).
Me parece tan triste la incapacidad de las personas de hacer paz con sus problemas, de lograr esa serenidad resignándose o resolviendo los problemas de la forma menos dañina posible.
Y sobretodo, me parece horrendo que la manera de escapar a conformarse o a resolver el problema, es una droga que provoca tantos estragos en la sociedad.
El alcohol, sí, nos deshinibe y nos da la personalidad que queremos, dejamos escapar a ese yo que reprimimos por miedo a la sociedad, pero existen consecuencias. De pronto, con unos tragos ya eres la persona más confiada del mundo, no te da miedo decir frases hirientes, no te asusta confesar nada. Todos los presentes son tus amigos, y la persona que amas, ya no parece un dios/a. Pero al precio de perder todo control, te pones violento, altanero y llegas a un estado extremo. Al punto de correr el riesgo de morir, ya sea por una decision estupida, o por una intoxicación.
En fin, triste, pero pasa y seguirá pasando por la eternidad, porque la ebriedad de la sociedad es un paradigma. El mundo necesita escapar de sus problemas lo más fácilmente posible (y lamentablemente, la peor forma).
Y sí, soy un gran hipócrita, porque hoy me curo raja, pero no importa, es tan sólo una reflexión que jamás cambiará al mundo.
Ahora me da pajita continuar, así que lo dejo hasta aquí y mañana sigo.