Me encanta que me hagan cariño en el pelo. Es bajo mi punto de vista, la sensación más mágica que pueda existir, y es, para mí, algo tan personal, y definitivamente, no dejaría que cualquiera lo hiciera.
Por el solo hecho de tener que recostarme en las rodillas de alguien para que lo haga, ya es un gesto que necesita de cercanía máxima.
Y ese mismo cariño que siento cuando una mano nada entre mi cabello, me hace sentir seguro, es como un abrazo, pero más bonito.
No sé por qué chucha sentí la necesidad de escribir eso.
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