jueves, 25 de octubre de 2012

Debería serlo?

Me planteo usualmente una pregunta cuya respuesta aun está enmarañada y escondida tras confusión y palabras aleatorias. (Sí, mi mente suele tener sólo palabras al azar, sin dirección, flotando en búsqueda de salir por mi boca en un momento poco oportuno).

Debería tener un sentido del nacionalismo, arraigo a donde nací, a la comunidad en la que me desarrollé?

La pregunta es un poco complicada y quizás escribir la corriente de ideas me ayude un poco a completar mi reflexión -que probablemente será burda, sin una coherencia en lo absoluto y me dará vergüenza leerlo en un par de años más-.

En un principio, de la punta de mi lengua saldría un rotundo NO.
No estoy orgulloso de mi país, su idiosincrasia es opuesta a mí, pues, mirándolo desde cualquier ángulo, me repugna la actitud de cualquier persona sin distinguir estrato social, calidad, filosofía, modismos, etc.

Me asquea la vida a la que es condenado a vivir cada ser humano nacido en esta teocracia/dictadura, donde educarse es un manjar que pocos tienen el privilegio de saborear y la salud un bien por el que se debe esperar horas en una miserable sala con gente esperando su muerte sentada. Donde el dinero de toda la población se gasta groseramente en las bandejas de plata de los bebés nacidos en cuna de oro y donde la libertad más esencial para una persona se le es restringida por no pertenecer a los estatutos bíblicos, y por lo tanto, a los estatutos de los cerdos que nos gobiernan.

Pero la más desagradable sensación de todas, es saber que los más afectados no tienen vasos rebalsados. No tienen ni siquiera una gota de indignación, y si es que la tienen, no la manifiestan.
El individualismo en que está imbuida mi gente es el peor de sus pecados.

Sueño con el día en que la miserable desigualdad de oportunidades a la que estamos sometidos sea algún día abolida. 

En esa parte, no soy nacionalista, porque mis raíces sólo piensan en sí mismas.

Ahora, si buscamos más profundamente dentro de mi psiquis y leemos entre lineas, podemos notar que sí hay un dejo de profundo nacionalismo en mis palabras.

De dónde? se preguntarán.

El simple hecho de que me importe tanto las actitudes que toman las personas frente a una brutal injusticia, implica que quiero que se superen, quiero que mejoren y mejoren su condición. 
Ya estoy aburrido de ver como pisotean a mis camaradas en un perpetuo intento de mantener el poder, el orden y el bolsillo adinerado.
No puedo concebir que tanta crueldad en este mundo se provocada por la mismísima indiferencia de los afectados, pero aún así, no me desmotiva su indolencia. Quiero seguir peleando por algo mejor, aunque sepa que lo estoy haciendo solo. (ayiaaa)

Creo que mi sentido de lo correcto no me permite ser antinacionalista. Aunque en teoría me disguste mi país de origen, lo considero como algo que puede mejorar en pos de la humanidad.

No pienso que mi país es mejor porque nací ahí, pero sí pienso que puedo hacer algo por mejorarlo. No para convertirlo en una súper nación que gobierne a las demás, sino que convertirlo en una comunidad, que unida, cambie el mundo para bien.

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