viernes, 21 de septiembre de 2012

Hola, la motivación está muy muy lejos

Llevo ya muchas fases en mi cuerpo, muchos cambios.

Turbulentas batallas se han llevado a cabo en mi mente, pensando en lo posible e imposible, en lo que me haría bien, lo que no, y lo que elegiría de todos modos.
Ya no quiero continuar con esto, de hecho, nunca lo quise, pero siempre tuve la esperanza de un grito que me dijera por dónde ir, una onda, una vibra, una letra, en fin, quería una señal que nunca estuvo destinada a llegar.
Quizás nunca debió pasar, quizás no merezco la señal, no soy suficiente. Pero de lo que sí estoy seguro es que no puedo estar todo el camino preguntándome dónde está la ciudad encantada.
Quizás la señal aun no llega (y mi vacío me convence de eso, yo quiero eso) y por la posibilidad pierdo el sueño, la tranquilidad, y más importante aun, pierdo mi capacidad de concentrarme... lejos lo que más extraño.

Me estoy pidiendo a gritos que todo se detenga, incluso el tiempo. Sólo necesito descansar.

Y eso dejó lejos mi motivación. Quiero descansar, quiero dormir, escapar de la realidad a lo menos unas diez mil horas y despertar sabiendo que todo cambió y que al mismo tiempo, nada lo hizo.
Ya son muchas las fases, es hora del hachazo.

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