lunes, 10 de septiembre de 2012

La Nachocueva II: versión descalibrado

Hola, no puedo dormir, ayer no comí nada, quizás hoy tampoco lo haga, tengo una resaca similar a la destrucción y la muerte, no tengo hambre, tengo un ataque de acidez extraordinario, algo de frío porque me levanté sólo con pijama, un sabor bastante desagradable en la boca (lo más probable es que haya sido el cigarro), pensé incluso en salir a trotar a las 6 de la mañana un día en que puedo dormir hasta las 12, me duele la cabeza a más no poder, tengo clases en unas 7 horas más, no estudié mucho este fin de semana y sólo me dediqué a sufrirlo, dormí cerca de 14 horas el sábado por la noche y ahora lunes en la madrugada tengo mi reloj biológico descalibrado, no tengo dinero, probablemente tenga pruebas esta semana y estoy completamente desconectado, sigo con la pequeña duda pero se hace más ínfima, creo. Y ya, bueno, me pica un coco, pero me lo voy a rascar.

ok, redi.

Las aventuras en la Nachocueva no son elegantes, bonitas, de hecho, ni siquiera son aventuras. Pero hay que ponerle salsa a la vida o nos vamos en pura pasta. (debo admitir que esa es... la PEOR metáfora jamás hecha).
La mayoría de estas son descontrol de mi cuerpo como lo que enuncié hace un rato o cosas que pasan por mi mente, oler colonia, y la música que rompe el silencio en la casa.

Ya, no tengo nada más que escribir.

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